Ruta de 20 días en Tailandia por libre: aciertos y errores

tailandia: mi ruta de 20 días


En la navidad de 2019 tuve la oportunidad de visitar Tailandia. Recorrer el país de las sonrisas fue toda una aventura y antes de adentrarme en detalle en cada uno de los lugares visitados os voy a contar cual fue mi ruta planteada, la realizada realmente y cual es mi propuesta y consejos para que preparéis las vuestras. Tuve muchos errores al planear mi viaje que me gustaría contaros para que si os decidís por este destino podáis evitar caer en ellos, así que empezamos con esta Ruta de 20 días por Tailandia por libre.

Como todo buen viaje, mi trip por Tailandia lo voy a disfrutar tres veces: una al plantear la ruta, otra al vivirla y otra al contárosla… 

PLANIFICANDO LA RUTA

Templo en Sukhotai

Lo primero que tuve claro al plantear la ruta, después de seguir los consejos de numerosos blog de viajes, fue que éstas no eran las mejores fechas para viajar a Tailandia (diciembre-enero). Aunque sigue siendo un país con mucho encanto, estas fechas son excesivamente turísticas y cuando digo «excesivamente», lo digo con mayúsculas, subrayado y en negrita.

Yo soy un poco antisocial cuando viajo, y no porque no me guste conocer gente (todo lo contrario), sino porque me gusta ir un poco a mi rollo y encontrar lugares más especiales y disfrutar de cada momento sin presiones y sin planificar. Así si quiero, puedo quedarme más tiempo en un lugar o cambiar los planes sobre la marcha. Si viajas a Tailandia en diciembre y enero, la improvisación es prácticamente imposible…

Todo está muy masificado.

Me planteé hacer una ruta alternativa y salirme un poco del itinerario básico pero… siendo la primera vez en Tailandia… ¿cómo iba a dejar pasar todos esos lugares? Total, que después de hacer varios itinerarios y descartar muchos lugares maravillosos… acabé haciendo la ruta más típica. Si, así soy yo… Aunque me imagino que no seré la única a la que le ha ocurrido esto.

Esta fue la ruta planteada para el viaje de 20 días en Tailandia por libre

La idea inicial del itinerario estaba genial:

Ir subiendo desde Bangkok hasta Chiang Mai visitando Ayuthaya y Sukhothai para desde ahí coger un vuelo interno (que estaban muy baratos) y plantarnos en Krabi para terminar el viaje por las playas de Ao Nang. Después volver y pasar los últimos dos días conociendo Bangkok.

Como fue un viaje improvisado a última hora no hubo mucho margen para jugar con los alojamientos y vuelos (empecé a planificar todo un mes antes de irme). Y aquí vino el primer problema: los vuelos internos que queríamos de Chiang Mai a Krabi subieron sustancialmente de precio de la noche a la mañana por lo que tuvimos que improvisar un plan B.

El plan B fue comprar un vuelo de Chiang Mai a Bangkok, pasar dos días en Bangkok y luego volar de Bangkok a Krabi. Es decir, metíamos los dos días finales destinados a conocer Bangkok en medio de todo el viaje…

Por tanto, la ruta quedó así:

DIA 1Llegada a Bangkok
DIA 2Bangkok – Ayuthaya  (Coger el tren por  la noche para llegar y dormir allí) 
DIA 3Visita a Ayutthaya – Sukhothai (bus cama)
DIA 4Sukhothai. Dormir en Sukhothai
DIA 5Sukhothai. – Chiang Mai (bus cama)
DIA 6-10Chiang Mai – Selva – Chiang Rai
DÍA 10Chiang Mai  – Bangkok
DIA 11Bangkok
DIA 12-18Bangkok – Krabi – Ao Nang
DIA 19Regreso a Bangkok
DIA 20Vuelta a casa

Dentro de lo que cabe, el viaje se ajustó bastante a lo planificado, aunque hubo algunos imprevistos que hubiese podido salvar haciendo caso a la blogosfera.

Recomendaciones que había leído por internet y a las que NO hice caso:

Comprar los billetes y alojamientos con antelación

Este es el mejor consejo al que os podéis agarrar si no sois muy de improvisar. Es cierto que hay ciudades en las que no tendrás ningún tipo de problema para conseguir un alojamiento bueno, bonito y barato.

Ciudades grandes como Bangkok o Chiang Mai tienen una gran oferta de alojamientos para todos los gustos y bolsillos, pero hay otras ciudades más pequeñas en las que si me encontré problemas.

Por ejemplo la parte central de itinerario se nos desajustó un poco porque para llegar de Ayuthaya a Sukhothai no había billetes a las horas que nos gustaban y tampoco quedaban alojamientos disponibles.

Conseguimos comprar un bus que llegaba como a las 3 o 4 de la mañana y que al llegar a la ciudad, el señor del tuktuk nos llevara a un resort de lujo (que era el único abierto a esas horas). Cómo no estaba abierta la recepción, nos dejaron entrar y dormimos en los sofás del recibidor, usamos el baño, nos duchamos en el lavabo y cuando abrió la recepción nos fuimos con toda la calma a visitar las ruinas 🙂

¡Una noche estupenda!


Tened en cuenta que en toda esta aventurilla llevábamos las mochilas a cuestas… y eso, el jet-lag, las agotadoras caminatas por Bangkok y Ayuthaya y las horas sin dormir hicieron que el agotamiento fuese bastante. Cómo no teníamos dónde quedarnos, dejamos las mochilas en un bar, les alquilamos una moto y nos fuimos a recorrer las ruinas. Por la tarde dejamos la moto, recogimos nuestras mochilas y nos fuimos a la estación a buscar otro bus que nos llevase al norte.

También tuvimos problemas de alojamiento en la zona de Ao Nang (por cierto, zona horrorosamente turística y nada recomendable si te gusta la tranquilidad). Nos pilló el año nuevo y todos los alojamientos baratos estaban ocupados… Bueno, y los caros también. Decidimos reservar uno que tenía buena pinta y… ¡error! (pero esto ya os lo cuento en el capítulo de Krabi)

Horarios

La vida acaba muy pronto en Sukhothai o Ayuthaya. Te quedas sin absolutamente nada que hacer y la ciudad se muere. La estación está bastante lejos, si llegas a deshora tiene que ir en tuktub y negociar un buen precio.

conclusiones

Al final, después de 20 días de aquí para allá, te das cuenta de que Tailandia en estas fechas es una moneda al aire. O pasas por el aro de la planificación extrema o te expones a que el viaje te lleve a ti, en lugar de tú al viaje.

A mí me gusta ir a mi aire, pero en Navidad allí, «ir a tu aire» significa a veces llegar a una ciudad y encontrarte con que el último bus se fue hace tres horas o que el único sitio libre para dormir cuesta el triple de lo que vale. ¿Es un error? Para algunos sí. Para mí, es parte de la historia. Si no fuera por esa falta de previsión, no tendría la anécdota de despertarme en el recibidor de un resort de lujo…

Pero hay algo más que ahora, con el tiempo, veo de otra forma. Este viaje fue en las Navidades de 2019, justo antes de que el mundo se parase. A día de hoy, la Tailandia que yo recorrí ya no es la misma. La pandemia lo cambió todo: la forma de viajar, la gestión de los alojamientos y hasta la propia esencia de las ciudades. Os contaré los recuerdos de este viaje con nostalgia, como el último coletazo de una forma de viajar que ya no existe. Ahora todo es más digital, más controlado, con más miedos y quizás con menos margen para ese «caos» auténtico que tanto nos cansaba pero que tanto nos enseñaba.

Tailandia es increíble, pero es intensa. En los siguientes posts os iré contando cada parada con más detalle: los aciertos y, sobre todo, esos imprevistos que hicieron que este viaje fuera de todo menos aburrido. Fue mi última gran aventura antes de que el mundo cambiara para siempre, y por eso, a pesar de los errores, le guardo un cariño especial y me encantaría que la disfrutáseis conmigo.

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