De Nueva York al Este de Canadá en Invierno: Mi Ruta de 13 días



¿Estás planeando un viaje al corazón del invierno canadiense? ¡Prepara el abrigo porque te traigo nuestro diario al completo, nuestro más preciado cuaderno de bitácora con todo organizado al detalle!

¿Por qué viajar al Este de Canadá en INVIERNO?

En primer lugar quería decirte que este no es el típico itinerario de agencia. Es una ruta de 2000 kilómetros diseñada para quienes prefieren un taco en un mercado que una cena de gala, y para quienes no temen a los -15°C si el premio es una cascada congelada. Aquí tienes el desglose de nuestra aventura, con nombres, apellidos y sensaciones reales de cada parada. Si crees que el frío es un impedimento, ¡no nos conoces! Hemos recorrido miles de kilómetros en tren, bus, coche y avión para demostrar que el invierno es la estación más auténtica para descubrir el gigante canadiense.

Solo puedo decir, que disfruté como una loca del bullicio de Manhattan y como una niña en el festival de hielo del Carnaval de Quebec. Y que tuve la suerte de conocer la paz absoluta de dormir en una cabaña en el bosque rodeada de nieve y ciervos en Parc Omega.

En esta guía te resumo nuestra ruta paso a paso, desde Nueva York a las Cataratas del Niágara pasando por Montreal, Quebec, Ottawa y Toronto. En total, recorrimos unas 1.300 millas en tan solo 13 días y aquí te cuento mi viaje, con consejos reales sobre como cruzar fronteras, alquilar el coche y dónde comer o dormir sin dejarse el sueldo.

Vista de Skyline de Manhattan y Puente de Brooklyn
Niagara Falls


viajar a canadá: Lo que debes saber antes de ir

Organizar un viaje en invierno a Estados Unidos y Canadá no es cualquier cosa. Hay papeleo, cruce de fronteras, frío que te congela las ideas y muchas cosas que llevar para no morir en el intento… Por eso, estoy segura de que hay bastantes cosas que te interesará saber:

Antes de despegar: Lo que debes saber (ESTA, eTA, Seguro, Datos e Imprescindibles)

Visados

Este punto es el más importante que debes saber antes de viajar. Ten en cuenta, que si te olvidas de esto, ¡no te dejan ni subir al avión! En este caso tenemos dos países diferentes: Canadá y Estados Unidos; y aunque ambos pertenecen a Norteamérica, cada uno tiene sus normas.

  • Para entrar en EE.UU. necesitas el ESTA: Se saca online, cuesta 40$ y suelen tardar poco en aceptarlo, pero asegúrate hacerlo al menos 72h antes. Además hay que tener cuidado con las estafas ya que hay algunas web falsas que pueden cobrarte de más. La oficial es: ESTA DE AQUÍ.
  • Para entrar en Canadá necesitas la ETA: Si llegas en avión (como nosotros a Montreal), necesitas la eTA. Cuesta solo 7$ CAD. Es un trámite rápido, pero obligatorio. Si vas por tierra o mar no hace falta que lo saques, si procedes de Europa (como es nuestro caso), de todas formas siempre que viajes revisa esta información en fuentes oficiales.

Seguro médico

En Norteamérica, un estornudo te sale a precio de oro. Ir sin seguro es jugar a la ruleta rusa. Mi experiencia: Nosotros siempre que viajamos, lo hacemos con Heymondo. Hasta ahora nunca lo he tenido que usar para temas de salud (crucemos dedos) pero si lo usé en mi viaje a la costa oeste de Estados Unidos, para reclamar por un vuelo suspendido. Tienen un convenio con AirHelp que te ayudan muchísimo con la reclamación y se encargan de gestionar la reclamación sin ningún coste adicional. Cuando tuvimos el problema, les contactamos inmediatamente por chat (que funciona 24h.) y por email. Contestaron rápidamente por ambos medios y nos dieron todas las facilidades para efectuar nuestra reclamación. Por tanto, el servicio con Heymondo nos pareció muy satisfactorio.

Internet

Me encanta HolaFly, la verdad. Hace años viajaba sin teléfono ni internet y disfrutaba de esa incomunicación, pero ahora, con una empresa que atender y mil responsabilidades, no me la juego. Por «50 cochinos euros» prefiero tener la tranquilidad de estar conectada. Nuestra eSIM de HolaFly nos dio datos ilimitados tanto en EE. UU. como en Canadá sin tener que andar cambiando tarjetas físicas. Lo que más valoro es lo fácil que se activa, que tienen atención por chat 24 horas y, sobre todo, poder tirar de Google Maps en cualquier momento; para no perderse en ciudades así, es vital. Además con este enlace tienes un 5% de descuento para reservar tu tarjeta de internet.

Tarjetas de crédito (o débito)

En Canadá y EE. UU. el pago con tarjeta es el rey, pero los bancos tradicionales te clavan unas comisiones por cambio de divisa que asustan. Con estas tarjetas pagas al tipo de cambio real y las comisiones por sacar en cajero son muy bajas. Yo uso siempre N26. Llevo como 15 años con ella y la verdad es que siempre feliz. Aunque pagamos casi todo con el móvil, llevad siempre algo de efectivo (dólares americanos y canadienses), hay algunos sitios que solo aceptan metálico y también es útil para propinas o para algunos transportes (como el bus de las Cascadas Montmorency, que solo acepta el importe exacto en monedas).

Ropa y equipamiento para «supervivientes»

  • Guantes táctiles: Buscad unos que funcionen de verdad. Yo tuve un idilio-odio con los míos, pero son esenciales para poder utiliza el teléfono sin que se te caigan los dedos a trozos.
  • Ropa térmica: No escatimes aquí. Ropa ligera, que pese poco y seque rápido y buenos calcetines es la diferencia entre disfrutar o sufrir.
  • Buenas botas: Cuando todo está nevado a tu alrededor, ¡absolutamente todo! este es un punto muy importante. La diferencia entre una bota buena y una normalita se nota. Aprovecho para recomendar mis botas de montaña Mammut Nova IV Mid GTX Mujer porque estoy hiper contenta con ellas y no sentí el pie ni mojado ni frio en todo el viaje. Además son comodísimas y el pie se adapta a ellas súper rápido.

Batería externa (Powerbanks)

El frío extremo drena la batería del móvil en un suspiro. Yo llevaba siempre una powerbank encima que me dio la vida literal. Tiene carga rápida y es compatible con Magsafe por lo que la llevaba pegada con imán al móvil. ¡Y además, no pesa ni ocupa nada por lo que puedes llevarla perfectamente en el bolsillo! Es más pequeña que el propio móvil, así que sin duda ¡fue todo un acierto! Puedes comprar la tuya directamente desde aquí si te apetece.

Bar de hielo en Quebec (Canadá)

Itinerario DE VIAJE DESDE NUEVA YORK A CANADÁ EN 13 días

Día 1 | Nueva York: Llegada del vuelo a Nueva York (JFK). Primera toma de contacto. Dormir en Nueva York.

Día 2 | Nueva York: Día completo en Nueva York, visita a Liberty Island y Brookling. Noche en Nueva York.

Día 3 | Montreal: Vuelo a Montreal. Primera tarde y noche en Montreal.

Día 4 | Montreal: Visitar Montreal durante el día y tren VIA Rail a Quebec. Dormir en Quebec.

Día 5 | Quebec: Quebec city y carnaval de invierno.

Día 6 | Quebec: Quebec. Mañana en las Cataratas Montmorency. Tarde en Quebec City y ferry a Lévis. Dormir en Quebec.

Día 7 | Quebec – Ottawa – Parc Omega: Tren de Quebec a Ottawa muy temprano. Alquilar coche y visita al Parc Omega. Dormir en el parque en una cabaña (Pod).

Día 8 | Parc Omega – Ottawa: Safari fotográfico + trayecto en coche a Ottawa (1h). Devolución del coche. Dormir en Ottawa.

Día 9 | Ottawa: Conocer Ottawa. Disfrutar Winterlude y patinar sobre el canal natural más largo del mundo. Bus a Toronto.

Día 10 | Toronto: Día completo en Toronto. Mercados locales, ferrys al skyline y ambiente underground en Kensington. Dormir en Toronto.

Día 11 | Niagara Falls: Bus temprano a Niagara Falls. Dormir en Niagara.

Día 12 | Vuelta a USA: Cruzar la frontera a pie por el Rainbow Bridge hacia Buffalo (USA). Dormir en Nueva York.

Día 13 | Regreso: Último día libre en Nueva York (últimas compras y despedida). Vuelo de regreso a las 20:50.


Mapa y detalle del itinerario a Canadá en 13 días



En los próximos posts os voy a contar absolutamente todo sobre mi viaje a de Nueva York al este de Canadá en invierno, con fotos, vídeos y todos los detalles de cada destino. Pero para que vayáis abriendo boca, he preparado un resumen con los «highlights» de lo que fue nuestra ruta. ¡Un pequeño aperitivo de todo lo que se viene!


Ruta por Canadá en Invierno a -15 grados


Días 1-2: Nueva York, la Gran Manzana bajo cero

Empezar en Nueva York es como un puñetazo de energía. Nuestra base fue el área de Midtown, perfecta para movernos rápido y exprimir al máximo las horas. Como ya habíamos hecho una escala forzosa de un día en Nueva York por culpa de American Airlines en el viaje anterior, esta vez decidimos saltarnos la zona de Times Square (que es espectacular y os contaré en otro post) para centrarnos en otros rincones:

  • Hudson Yards: Entre la calle 30 y la calle 43, envuelto entre rascacielos, se encuentra el barrio de Hudson Yards. Se trata de un barrio de lujo con arquitectura vanguardista, que se comenzó a construir en 2012. Allí encontramos The Vessel, una estructura de nidos de abeja que parece sacada de una película de ciencia ficción.
  • Chelsea Market: Es un mercado gastronómico dentro de la antigua fábrica de galletas Oreo. Conserva un rollo industrial de ladrillo visto que me encanta. El taco de adobada que comimos en Los Tacos No. 1 fue, sencillamente, de otro planeta. También probamos el hotdog de Dickson’s Farmstand Meats: una carnicería artesanal donde hacen perritos calientes buenísimos y las cervezas de Margarita’s.
  • Estatua de la Libertad y Brooklyn: Madrugar para ir a Battery Park y ver la estatua de cerca es un clásico que no defrauda, especialmente si subes al pedestal para apreciar sus texturas. Pero el gran final fue Brooklyn: cruzar el puente al atardecer, ver cómo se encienden las luces de los rascacielos sobre el río y sentir la ciudad desde el otro lado. Es, sin duda, la imagen más icónica y fotogénica de todo Nueva York.


Puente de Brooklyn

Días 3-4: Montréal, el encanto europeo en América

Llegar a Montréal es cambiar el chip. En primer lugar porque ya el termómetro marcaba unas temperaturas muy locas (-15ºC, -18ºC…) y en segundo porque es una ciudad que te va a teletrasportar claramente a Francia. Algunas recomendaciones rápidas de qué hacer en Montreal:

  1. Visitar Vieux-Montréal y Basílica de Notre-Dame: El casco antiguo es de cuento, con sus calles empedradas y edificios históricos. Pero la joya es la Basílica de Notre-Dame; su interior azulado y la iluminación son de otro planeta, un espectáculo visual que te deja sin palabras.
  2. Puerto Viejo: Pasear por el puerto en invierno tiene un encanto especial y además coincidimos con el Igloofest, un festival de electrónica que celebran allí mismo. Aunque no entramos, el ambientazo que se respiraba en toda la zona del puerto con la música y la gente vestida con monos de esquí era increíble.
  3. Gastronomía, poutine y rock and roll: Comimos unos dumplings de escándalo en Chinatown antes de subir al barrio más bohemio, Le Plateau. Allí comimos el mítico sándwich de carne ahumada de Schwartz’s Deli. Es un sitio estrecho, con cola y mesas compartidas, pero es icono en la ciudad. Además, no puedes decir que has estado en Canadá si no has probado la Poutine. Y Montreal nos pareció un sitio excelente para probarla. Nosotros fuimos a Frite Alors y es el vicio puro: patatas, queso en grano y mucha salsa y cerramos la noche con un buen concierto en uno de los bares más míticos de Montreal, el Bistro à Jojo.


Interior de la Basílica de Notre Dame (Montreal)


Días 5-7: Québec City, el corazón del invierno y el espíritu del carnaval

Para mí, Québec fue el punto álgido del viaje. Es la única ciudad amurallada existente al norte de México y tiene un encanto particular. En invierno, con todo nevado, se convierte en un escenario de película, con el Château Frontenac dominando toda la ciudad, y las calles bajas del Petit-Champlain en el viejo Québec. Además, coincidimos con el Carnaval de Invierno, una experiencia única que nos hizo volver a la infancia entre música en directo y esculturas de hielo gigantes.

En el Carnaval, recomiendo probar el Caribou, una bebida típica de invierno que se bebe mucho en el carnaval y es una mezcla de vino tinto, whisky o ron y sirope de arce caliente. Muy típico e ideal para llevar mejor el frío canadiense: ¡doy fe de que funciona! Estuvimos entre esculturas de hielo y nieve de artistas de renombre, y vimos la competición de canoas entre bloques de hielo en el río St Lawrence. Y, por supuesto, tuvimos que lanzarnos por el tobogán de hielo de la Terrasse Dufferin; si no lo haces, es como no haber ido 😂.

Como plan imperdible, a solo 15 min de la ciudad están las Cataratas Montmorency: cataratas que, en mi opinión, son casi más impresionantes que las del Niágara. En invierno el río se congela y puedes caminar literalmente por el cauce hasta la base de la caída de agua. La sensación de ser una hormiga ante ese muro de hielo es indescriptible.

Como extra para disfrutar del skyline de Quebec, puedes coger el ferry a Lévis al atardecer para tener la mejor panorámica de la ciudad iluminada sobre el acantilado, y a la vuelta cenar comida típica quebequesa en Buffet de l’Antiquaire muy cerca del puerto (su cipaille es increíble).



Días 7-8: Parc Omega, dormir entre ciervos en la nieve

¡Aquí es donde comienza la verdadera aventura! Parc Omega (Montebello) es un safari de invierno donde los ciervos y wapitis te asaltan el coche en busca de zanahorias. Ver lobos árticos, alces, renos y búfalos a centímetros de ti es una pasada. Y lo mejor es que puedes alojarte allí. Dormir en un pod (cabaña) en mitad de la naturaleza nevada fue de las experiencias más auténticas del viaje. Tip de experta: Compra «sacos» de zanahorias antes de entrar; las vas a necesitar todas.

Ciervos en Parc Omega


Días 9-10: Ottawa

En Ottawa coincidimos con el festival Winterlude. Disfrutamos de patinar en el Canal Rideau, la pista de patinaje natural más larga del mundo. Vivimos la adrenalina de un partido de hockey de jóvenes promesas y nos sorprendió encontrarnos con «Maman» la icónica araña gigante del Museo Guggenheim, justo frente a la Basílica de Notre-Dame. El Parlamento impresiona por su emplazamiento, aunque la visita fue algo agridulce, porque además de estar todo en obras, no pudimos entrar a verlo por dentro porque había un evento oficial. Es muy curiosa su «Centennial Flame» (Llama Centenaria), símbolo de la Confederación canadiense (cuando Canadá se convirtió oficialmente en un país) y que sale directamente de una fuente. El gas sube a través del agua, así que tienes fuego y agua fluyendo a la vez. Según los canadienses, «es la llama que nunca se apaga».


Parlamento de Ottawa con la Llama Centenaria, símbolo de Canadá.

Días 10-11: Toronto y el espíritu underground

Toronto es una ciudad enorme, de esas que nunca duermen. Nos encantó el ambiente del St. Lawrence Market para comer (no me extraña nada que haya sido elegido el mejor mercado del mundo). El sándwich de albóndigas en Uno Mustacchio es un «must» y perdernos por el barrio más punki y bohemio: Kensington Market, con locales con música en directo, tiendas de segunda mano… un contraste total con la parte más señorial de Canadá.

Planazo: coger el Ferry a Ward’s Island: La mejor (y más barata) forma de ver el skyline de Toronto iluminado desde el lago Ontario.

Skyline de Toronto desde el Lago Ontario congelado
Skyline de Toronto desde el Lago Ontario entre bloques de hielo

Día 12: Niágara Falls, la fuerza de la naturaleza

  • Power Station y el Túnel: Ver el estruendo de las cataratas heladas impresiona. El túnel te lleva a una plataforma a ras de agua que, en invierno, con el vapor y el hielo, parece el escenario de una película de ciencia ficción.
  • Clifton Hill: Es el «Las Vegas» de las cataratas. Mucho neón y ruido. Nosotros preferimos alejarnos a las cervecerías de las afueras para comer una burger de verdad antes de cruzar a pie el Rainbow Bridge hacia EE.UU. al día siguiente.

Cataratas de Niágara


⚠️ Alquiler de coche en Canadá: Lo que nadie te cuenta (y casi nos arruina el viaje)

Alquilar un coche para ir de Québec a Ontario fue una odisea que casi nos deja en tierra. Si vas a hacer esta ruta, grábate esto a fuego. Tuvimos dos problemas que nadie nos explicó antes:

El muro entre provincias: Descubrimos (tras mucho ensayo-error) que en Canadá es imposible alquilar un coche en una provincia y devolverlo en otra. No puedes recoger un coche en Québec y devolverlo en Ontario (por ejemplo, en Niágara). Las compañías no suelen permitir el «one-way» entre estos estados, lo que nos obligó a rehacer la ruta: tuvimos que recoger y devolver el coche en el estado de Québec (haciendo un trayecto circular) para poder tener vehículo. Ten en cuenta que si piensas recogerlo en Montreal y dejarlo en Niágara ¡no te dejarán!.

El drama de la tarjeta de CRÉDITO: Este fue nuestro error garrafal. Llevábamos hecha nuestra reserva desde España, pero al llegar al mostrador nos dieron el «no» rotundo. En España usamos tarjetas que creemos que son de crédito, pero en Canadá (especialmente en Ontario y Québec) si no es una tarjeta de CRÉDITO pura (no de débito), no te dan el coche. Nuestras tarjetas españolas, aunque ponga Visa o Mastercard, allí saltan como débito en su sistema. Para ellos, si no es una tarjeta de crédito pura y dura vinculada a una línea de crédito, no existes.

Nuestro «error» y la solución: Tras varios intentos fallidos en varias oficinas de la ciudad y el aeropuerto, tuvimos que tirar de picardía y de la propia legislación para que en Avis aceptaran alquilarnos el coche.




Fueron 13 días de no parar, de pasar del caos eléctrico de Nueva York al silencio absoluto de una cabaña llena de ciervos en mitad de la nieve. Canadá en invierno es duro, no te voy a engañar, pero tiene una luz y una energía que no encuentras en ninguna otra época del año.

Me vuelvo con la sensación de que, a pesar del lío del coche y de algún que otro dedo congelado, repetiría mañana mismo. Como hay muchísima tela que cortar y no quiero que este post sea infinito, voy a ir publicando la ruta detallada paso a paso, por capítulos, para que no te pierdas nada de cada uno de los lugares.

Si mientras tanto te surge cualquier duda con el itinerario o los lugares que te he puesto, escríbeme y estaré encantada de resolver tus dudas. ¡Nos vemos en el próximo capítulo!





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Anita Muñoz

Soy Anita, fotógrafa, videógrafa y licenciada en Comunicación Audiovisual. Si quieres conocerme un poco más:

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